Elegir agencia se parece bastante a elegir gestoría o mecánico: casi todas dicen lo mismo, los precios bailan sin explicación aparente y solo descubres si acertaste cuando ya llevas meses pagando. Estas son las preguntas que de verdad separan una propuesta seria de un folleto bien maquetado.
Antes de hablar con nadie, ten claro qué necesitas
«Quiero más clientes» no es un encargo, es un deseo. Antes de pedir presupuestos, respóndete a esto:
- ¿Cuánto vale un cliente para ti y cuánto puedes pagar por conseguirlo?
- ¿Tu problema es que no llegan contactos, o que llegan y no se cierran?
- ¿Qué zona o qué servicio quieres empujar primero?
- ¿Con cuánto presupuesto mensual puedes aguantar seis meses sin agobios?
Una agencia buena te va a hacer estas preguntas en la primera reunión. Si no te las hace, ya sabes algo importante de ella.
Las cinco preguntas que lo revelan casi todo
¿Qué vais a medir y cómo?
Si la respuesta habla de visitas, impresiones o alcance, cuidado. Lo que importa es cuántos contactos reales entran, cuánto cuesta cada uno y cuántos se convierten en venta. Eso exige tener bien montada la medición antes de gastar el primer euro en publicidad.
¿Quién va a trabajar en mi cuenta?
Es habitual que quien te vende no sea quien ejecuta. No tiene por qué ser malo, pero conviene saberlo y saber con quién vas a hablar cada mes.
¿De quién son las cuentas?
Esta es crítica y casi nadie la hace. La cuenta de Google Ads, la propiedad de Analytics, el dominio y la web deben estar a tu nombre, con la agencia como usuaria invitada. Si el día que te vas pierdes el histórico de tus campañas, empiezas de cero.
¿Qué pasa si no funciona?
Nadie puede garantizar resultados en marketing, y quien lo garantice está mintiendo o está a punto de hacerlo. Lo que sí se puede pactar es cada cuánto se revisa, qué se considera un mal trimestre y qué se hace entonces.
¿Me enseñáis un informe real de otro cliente?
Aunque sea con los datos tapados. Un informe de verdad enseña mucho: si mide lo importante, si explica lo que pasó o solo pega capturas, y si reconoce lo que no funcionó. En nuestros casos de éxito puedes ver cómo lo planteamos nosotros.
Señales de alarma
- Garantizan la primera posición en Google. No se puede garantizar, ni siquiera pagando.
- Permanencia larga sin justificación. Un compromiso de unos meses tiene sentido en SEO, porque los resultados tardan. Un año cerrado sin salida, no.
- No distinguen entre el coste del servicio y la inversión publicitaria. Son dos cosas distintas y deben ir separadas en la propuesta.
- Precio muy por debajo del mercado. El trabajo de posicionamiento tiene unas horas que alguien tiene que hacer. Si el precio no da para esas horas, no se hacen.
- No preguntan por tu margen. Sin saber cuánto ganas por venta, nadie puede decirte cuánto es razonable pagar por un cliente.
Qué debe llevar una propuesta seria
Una propuesta que puedas comparar de verdad incluye: qué se hace el primer mes y qué a partir del segundo, quién lo hace, cada cuánto hay informe y reunión, qué canales entran, qué presupuesto de medios se recomienda y por qué, y qué queda fuera. Ese último punto, lo que queda fuera, es el que evita discusiones en el mes cuatro.
Si estás comparando precios, te puede servir nuestra guía de cuánto cuesta el SEO en España, donde explicamos qué incluye cada rango.
La reunión que de verdad decide
Después de las propuestas, pide una última conversación y lleva tu caso concreto: un cliente que perdiste, una campaña que no funcionó, un mes malo. Escucha si te dan una respuesta de manual o si entienden tu negocio. Ahí se nota la diferencia.
Si quieres tener esa conversación con nosotros, agenda una llamada. Media hora, sin compromiso y con tu caso encima de la mesa.
